La montaa alicantina guarda insospechados secretos all donde el caminante osa detenerse.

Pueblos que eligieron mujeres para dirigir sus pasos, escritores internacionales, o rocosas agujas que conforman un misterioso paisaje.

Recuerdan los mas viejos del lugar la figura de Matilde Perez Molla, alcaldesa de Quatretondeta y , presumen los quatretondans, la primera mujer que ostento ese cargo no solo en Espaa, sino tambin en el mundo.

Ocupo el primer silln municipal entre el 27 de octubre de 1924 y el 1 de enero de 1930, tiempos lejanos en los que la poblacin alcanzo sus mayores cifras demogrficas: nunca mas de 500 vecinos que vieron como la senyora vella traa la electricidad al pueblo y mandaba esto o aquello sin bajar de su caballo.

Innumerables telegramas de felicitacin procedentes de todo el mundo se amontonaron, por aquel entonces, en el buzn de una mujer que algn anciano nostlgico se atreve a describir como poseedora de atributos masculinos.

Matilde Perez no es el nico orgullo de este pequeo pueblo instalado en la Valle de Seta. Una discreta placa, en un edificio cercano a la iglesia cuyo campanario linda con los muros del ayuntamiento, recuerda que Quatretondeta fue la cuna del novelista Rafael Perez Perez, del cual se dice que es autor cuya obra ha sido traducida a un mayor numero de idiomas.

Escritor de un genero injustamente desdeado, la novela rosa, Rafael Perez que habito en la calle de San Blas, encontr inspiracin para sus historias en las casonas de los ricos hacendados construidas a mediados del siglo XIX.

Casas ricas de tres plantas, amplios ventanales con ricos forjados, bodega, granero, reflejos de amplias haciendas y gentes enriquecidas que propiciaron sugerentes titulos como El secretario, La clavariesa o La cienaga.

Orgenes ms claros los de las novelas que los del nombre del pueblo.

Escasa documentacin anterior a la reconquista de Jaime I recoge la existencia de Quatretondeta.

Hay referencia a poblados neolticos, ibricos y romanos, pero es en 1381 cuando se menciona en un documento por primera vez y se traduce como corte o rotonda. Quizs, simplemente, recuerde a los primeros vecinos, cuyo apellido era Tonda.


Els Frares En la iglesia, dedicada a Santa Ana, en lenta restauracin, un viejo rosario espera, sobre un banco, que den las cinco de la tarde.

Mas de un siglo contempla las desgastas cuentas labradas pacientemente en madera por algn desconocido monje.

Su duea, la misma que guarda la acerada llave del templo, lo heredo de su madre y, rondando los noventa aos, acude a rezarlo cada tarde.

Por si se olvida, para no volver al hogar, deja permanentemente el rosario en la parroquia, vigilado por cuidadas imgenes de santos y vrgenes, en absoluto temerosa de perderlo.

Los contrafuertes de la sierra de la Serrella no solo esconden pueblos, sino tambin secretos paisajsticos como las afiladas agujas de Els Frares.

Son estas unos monolitos rocosos que han crecido a unos dos kilmetros del pueblo con formas atractivas y caprichosas.

Se alzan sobre otras montaas, entre los 900 y los 1,000 metros de altura sobre el nivel del mar, agrupadas en una extensin de 1,200 metros y con una anchura media de 300 metros. Su propia altura oscila entre los diez y los cien metros.

Casi todas han sido escaladas desde la dcada de los sesenta y han recibido los nombres de sus conquistadores.

Destacan las Siamesas, el Frare, la Pera, el Solitario, la Chimenea, el Bafe y el Tridente, entre un grupo donde juguetean luces y sombras, perspectivas y pticas, para ver caras, cuerpos, continentes o, simplemente, un frtil y escondido huerto donde nacen, entre la aridez, todo tipo de plantas.

 
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